martes, 11 de noviembre de 2008

Finos acabados

Cuando uno trabaja tanto como mi esposo lo ha hecho durante toda su vida, y cuando una trabaja tanto como lo he venido haciendo yo, ver sus sueños plasmados en una realidad es en extremo satisfactorio.

La venta de la casa y la compra de éste nuevo departamento ha representado para nosotros una inversión un tanto particular en éstos momentos de crisis internacional. Porque al parecer, no nos hemos visto grandemente afectados. En gran parte, porque el ingreso que ahora yo aporto al hogar es, y debo decirlo con orgullo, un aporte que nos brinda bastante comodidad.

Jamás hemos querido que nuestros hijos se sientan obligados a colaborar con nosotros, para eso hemos trabajado toda la vida, les hemos dado educación, salud, amor, y siempre hemos esperado de ellos que cualquier acción recíproca venga en realidad por parte de su educación, que cuiden nuestra salud, y que nos brinden también todo el amor que nosotros hemos sido capaces de darles a ellos, pero jamás les hemos pedido y si Dios nos ayuda, jamás tendremos que hacerlo.

Así, el simple hecho de que yo, como ama de casa pueda contribuir económicamente con mi hogar, es un gran éxito! Porque ahora las decisiones que hay que tomar sobre el mobiliario del nuevo depa (porque hemos decidido renovar casi todo nuestro mobiliario), las decisiones sobre la decoración, sobre los acabados, la grifería, etc, ya recaen en mi de una forma distinta. Porque soy yo también la que aporta el dinero y de ésta forma, mis decisiones también vienen con un respaldo orgulloso de "es mi plata la que vamos a gastar!". Y debo decir que si bien mi marido se siente ligeramente fastidiado por mi autonomía y seguridad (jijiji), también está contentísimo de que yo pueda sumarme al presupuesto familiar, y compartir los gastos. De eso no hay duda.

Así que sólo me queda decirles a aquellas amas de casa que no tengan tiempo para salir a buscar un trabajo, que existen formas de ganar dinero, que no implican 10 o 12 horas en una oficina, que no implican abandonar a los hijos, o salir a caminar por las calles, que no implican tener que repartir currículums por todas partes ni tratar de maquillar los años que tanta sabiduría nos han impreso. Hay formas, señoras, de ayudar en el hogar y ganar una platita extra que será directamente proporcional al tiempo y esfuerzo que puedas imprimirle a ese trabajo.

Yo no les voy a vender absolutamente nada, pero sí me gustaría que mantengan el oído parado, y la mente abierta a ésta clase de cosas. Porque créanme, y lo digo por experiencia, no hay nada que haga a una mujer que ha sido dependiente de un marido por mucho tiempo más orgullosa y feliz, que poder contribuir en el hogar, y así ganarse un respeto particular y que el autoestima se refuerce con una remuneración metálica a sus esfuerzos. Porque seamos justas... nadie nos paga por ser amas de casa, y es una de las labores más fuertes que existen.

Bueno, no quiero explayarme mucho más que tengo tooodo un catálogo de grifería que revisar.
Les envío un beso y un gran abrazo.

Mané.

  © Blogger template 'Hypnoticat' by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP