Día de brujitos y brujitas!
Yo nunca he sido fanática de las fiestas de disfraces, ni de las reuniones con fines terroríficos. Me aterran los ojos de los gatos en las noches aunque de día me parezcan las criaturas más adorables del mundo. No me gustan los chamanes, ni las brujas y jamás he ido a una lectura de cartas... pero debo reconocer que repartir caramelos a los niños en un día como hoy es siempre una dulzura y un placer. Los pequeñajos vienen disfrazados de cualquier cantidad y calidad de cosas! Y véase la originalidad de algunos papás, que se las ingenian para hacer de cualquier objeto casero una espada, un gorro, un antifaz o un objeto inimaginable cuyo nombre proviene de la más recóndita esquina de la imaginación de sus enanos.
Ay caramba, no puedo ni terminar de escribir porque los enanos me tienen saltando de la silla hasta la puerta para seguir repartiendo caramelos. Creo que las 5 bolsas que compré en Wong no van a bastar. Es que la verdad se acerca a la puerta una batahola de chiquillos irreconocibles, quienes al percatarse que la puerta efectivamente se abre, llaman a gritos a sus demás compinches para asaltar a la pobre Mane y dejarme prácticamente desvalijada.
Otra vez! Caray. Creo que mejor me voy a sentar en la puerta, y mando a Francisco a que me traiga unas bolsitas más, jajaja. Todo sea porque los pequeños diablillos no me empiecen a rayar las paredes de la casa! Y justo ahorita que estamos en plan mudanza!
Les dejo una calabacita que me pareció de lo más simpática.
Muchos saludos y feliz Halloween!
